18 de diciembre de 2009 - Managua, Nicaragua
18 de diciembre de 2009
FotoPatricia Obregón

Unidas para enfrentar el impacto de la crisis económica

• Declaración de Managua señala medidas consensuadas para disminuir efectos de crisis
• Encuentro auspiciado por REDCAM y MEC
• Fortalecer alianzas como red


Por unanimidad, decenas de representantes de las mujeres trabajadoras de las maquilas, que operan en la región centroamericana, acordaron fortalecer las alianzas entre sí para disminuir los efectos devastadores de la crisis económica mundial, que según informes varios han impactado mayormente a las mujeres.

Los acuerdos se recogieron en la llamada “Declaración de Managua”, generada en el marco de un encuentro realizado por iniciativa de la Red Centroamericana en Solidaridad con las Trabajadoras de la Maquila (REDCAM). El Movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas María Elena Cuadra, de Nicaragua y miembro activo de la Red, fungió como anfitrión del encuentro regional.

Caída de las exportaciones, marcada reducción de remesas y; disminución de la inversión extranjera directa hacia la región, son algunos de los factores que están aumentando la pobreza y la indigencia en la región, según se desprende de un análisis sobre “La Crisis Económica y su impacto en la vida de las obreras de la Maquila”, exposición que estuvo a cargo de Ledy Moreno, de la REDCAM/ORMUSA de El Salvador.

La ponencia fue parte del programa desarrollado en el Foro “Impacto de la crisis económica en la vida de las mujeres centroamericanas”, en el cual participaron mujeres trabajadoras de las maquilas de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

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Las pailas están vacías



Ana Ruiz, oriunda de Mateare, 40 años de edad y con seis hijos, fue una de las asistentes. Según su testimonio, ella pasó casi cinco años en una maquiladora, comenzando en el área de empaque hasta llegar a ser supervisora. Para lograr un salario quincenal de 1.500 córdobas, tenía que madrugar, alistar a sus hijos y dejar hecha la comida. Su condición de supervisora en la zona franca le obligaba a ser la primera en llegar y la última en salir, pasando por consiguiente más tiempo en el trabajo que en su casa.

Decidió arriesgarse y romper con este círculo cuando se enteró que el Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra brinda asesoría y capacitación a las obreras, para el respeto y promoción de sus derechos humanos y laborales. Hace más de un año se convirtió en Promotora Activa Voluntaria del MEC, posición desde la cual participa en las capacitaciones de las mujeres.

A diferencia de Ana, quien tiene un marido con quien compartir las responsabilidades, en la mayoría de los hogares de la región centroamericana, la crisis económica incide directamente en la vida cotidiana y en las relaciones entre mujeres y hombres, ocasionando con ello una desintegración familiar, por lo que no es casualidad que casi siempre el jefe de la familia es una mujer.

Según fuentes de la Comisión Económico para América Latina (CEPAL), un 81% de la población femenina trabaja sin remuneración, al desarrollar actividades como los quehaceres domésticos o trabajos familiares sin paga. Otro porcentaje significativo no accede al trabajo remunerado debido a falta de oportunidades, lo que hace mayores los niveles de desocupación en relación a los varones.

Por consiguiente, los niños y niñas centroamericanos también son víctimas del sistema, al estar en un mayor grado de vulnerabilidad por la ausencia de protección, cuidado, salud, educación y nutrición adecuada.

El foro sobre “La Crisis Económica y su impacto en la vida de las obreras de la Maquila”, sirvió como escenario de denuncia del drama de mujeres trabajadoras de las maquilas que a diario son despedidas sin el pago de sus prestaciones laborales, simple y llanamente porque el dueño de la empresa desapareció “de la noche a la mañana” o bien porque ante la falta de producción se declara en quiebra y cierra operaciones. En sus hogares como ellas mismas confiesan, “las pailas casi siempre están vacías”, como una muestra de la precariedad en que viven.

Mayor vigilancia institucional



Precisamente, uno de los acuerdos de la REDCAM es demandar a los gobiernos de la región que ejerzan mayor vigilancia sobre las empresas maquiladoras, que en abierta violación a los de rechos humanos y laborales de las mujeres se declaran en quiebra o abandonan el país en las tinieblas de la noche.

En el caso particular de Nicaragua, las trabajadoras de la maquila cuentan con un gran aliado: el Movimiento de mujeres trabajadoras y desempleadas María Elena Cuadra, el cual a través de capacitaciones, asesoría legal y la permanente denuncia, ha logrado en la mayoría de los casos, actuar como un mediador efectivo en los conflictos laborales que son como el pan nuestro de cada día.

Castigo a violencia intrafamiliar



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A la difícil situación económica se le suma la violencia intrafamiliar y la inseguridad ciudadana, la cual ha alcanzado ribetes alarmantes en Guatemala y Honduras, por lo que sigue siendo una prioridad para las organizaciones miembras de la REDCAM continuar demandando la actuación beligerante de la instituciones del orden público y de los sectores sociales, con respecto a la prevención, castigo y rechazo a la violencia no sólo física sino también verbal y emocional en contra de las mujeres.

Migración no es neutra



Según el documento presentado por la Red Centroamericana en solidaridad con las trabajadoras de la maquila, la migración no es neutra en materia de género. Gran parte de esta migración femenina tiene su destino hacia el trabajo doméstico remunerado, donde generalmente carecen de la protección laboral y social, debido a la falta de documentación legal que les permita emplearse formalmente. En conclusión, las mujeres migrantes son invisibilizadas y no hay políticas explícitas hacia ellas.

El estudio reveló que Nicaragua es uno de los países que exporta a Costa Rica a muchas mujeres al trabajo doméstico. Señala el informe que en nuestro país se hace imposible llegar a conocer cifras exactas sobre la magnitud y las características del trabajo.

En la región se entrevistó a 4 mil domésticas, en el caso de Nicaragua la consulta alcanzó a 400, sobre todo en Managua y en Estelí. También en los últimos años los nicaragüenses han dirigido su mirada hacia España, principalmente de mujeres en edad de trabajar .

El gran perdedor



Centroamérica ofrece muchos atractivos para la inversión extranjera por la oferta de mano de obra barata y otros incentivos. Después de más de 16 años de auge productivo en la región, -que no significó reducción de la desigualdad- el sector textil se encuentra en su peor momento, cumpliéndose así los vaticinios del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), al prever que el sector de la maquila sería el más afectado del sector exportador de Centroamérica.

Hasta el 2008, el régimen de zonas francas de Nicaragua era uno de los más competitivos y de mayor crecimiento en la región, convirtiéndose en un importante agente económico y en uno de los ejes de desarrollo del país, generando una base importante de empleo formal. Su peso económico era importante, generaba alrededor de 80.000 empleos directos.

María Rosa Renzi, Coordinadora Regional del Programa Agenda Económica de las Mujeres –UNIFEM- y Asesora Económica del PNUD, quien también hizo una amplia exposición durante el Foro, señaló que en la región se apagaron los motores del desarrollo después de seis años consecutivos de crecimiento con mejora de los indicadores.

Sostuvo que la crisis debe ser una oportunidad para implementar acciones que no sólo enfrenten los efectos inmediatos de ésta, sino que además transformen las relaciones y dinámica que la hicieron posible, teniendo como meta la promoción de una vida humana digna.

Renzi enumeró una serie de acciones, de medidas a corto y largo plazo que los Estados y empresas de la región deberían adoptar, entre las que están: Incentivos al empleo femenino incluyendo el acceso y control de recursos productivos, compromisos de ampliación de cobertura de la protección social en el sector informal y en el servicio doméstico, apoyar las iniciativas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la regulación y protección de las y los trabajadores en el sector informal de la economía, e impulsar políticas destinadas a reducir las desigualdades para reducir la pobreza.

Alianzas entre mujeres



Durante el encuentro, las participantes discutieron propuestas para afianzar los lazos de solidaridad y hacerle frente no sólo a la crisis económica sino también a la crisis alimentaría ocasionada por el cambio climático, la disminución de inversión en la agricultura y el incremento de los precios de los alimentos; lo cual afecta principalmente la economía del hogar.

Acordaron reclamar de las organizaciones que elaboran propuestas de políticas públicas, un mayor apoyo a las mujeres líderes rurales en la capacitación metodológica de las demandas, al igual que el cumplimiento estricto de leyes encaminadas a la protección del medio ambiente.

Entre los compromisos figuran multiplicar los conocimientos adquiridos y promover a otras mujeres para fortalecer la lucha por sus derechos humanos, económicos y laborales.

También, creación y vigilancia de políticas por mejores fuentes de empleo pero con dignidad y estabilidad laboral y exigir a las instancias responsables que deberían hacer respetar sus derechos, realicen el trabajo por el cual devengan su salario.

Entre las acciones propuestas para fortalecer las estrategias de intervención de la REDCAM ante la crisis, se estableció un mayor fortalecimiento del trabajo de incidencia política y sobre todo una mayor solidaridad entre las mujeres. Finalmente concluyeron ejecutar todas y cada una de las acciones en sus países de origen.


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