7 de September de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoAlejandra Mora y William Vigil Oliver

* La más reciente, la de Honduras, está cobrándole facturas no sólo a ese país, sino a toda la región

En la madrugada del 28 de Junio, el presidente hondureño José Manuel Zelaya fue expulsado de su país por las fuerzas armadas del país vecino y trasladado a la fuerza a Costa Rica. Horas después, el Congreso hondureño nombró a Roberto Micheletti como mandatario interino. A la luz de esos acontecimientos, Honduras se ha visto sumergida en la crisis política más grave en las últimas décadas, desestabilizando al país y provocando graves consecuencias económicas y sociales, que incluso han traspasado los límites fronterizos y afectado también a los países vecinos.

Según proyecciones del Banco Central de Honduras, la economía de ese país debía crecer entre 1% a 2% en el presente año, pero después de la crisis política e institucional, se ha pronosticado una contracción del 2%. Así mismo, la Cámara de Turismo de Honduras anunció que las ventas de la industria en su conjunto han caído casi un 80%. En 2008, las autoridades turísticas estimaban oficialmente que el país había mejorado como destino turístico mundial, ya que habían alcanzado los 1.5 millones de visitantes y cerca de US$500 millones en divisas.

La cooperación externa tampoco ha quedado intacta, ya que ha sido cortada por los principales organismos y países donantes, esta ayuda representa el 20 por ciento del presupuesto de Honduras. Tan sólo la cancelación de la ayuda del BID y del Banco Mundial se calcula en 200 millones de dólares.
Hay que destacar que el 70% de la población hondureña vive en condiciones de pobreza y que la mayor parte del dinero retenido es básicamente para proyectos dirigidos a familias de bajos recursos, obras de infraestructura rural, proyectos para agricultores, carreteras, y para programas de lucha contra el VIH-sida, en otras palabras, los más afectados por esta crisis política e institucional son los grupos más vulnerables de la población.

Por su parte, el comercio intrarregional ha reportado graves pérdidas, que según el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua, alcanzban los US$4 millones cada día, mientras permanecieron bloqueadas las principales vías de acceso a Honduras. El país mas afectado en términos comerciales es Nicaragua, dado que por los puestos fronterizos con el país vecino cruza un gran flujo de exportaciones destinadas a los países del norte (48% del total exportado). Por otro lado, el turismo proveniente de Guatemala, El Salvador y Honduras a Nicaragua por vía terrestre, se ha visto paralizado, generando también pérdidas económicas.

Orígenes y efectos



Las crisis políticas parecen estar de moda, noticias relacionadas a las mismas se registran casi a diario en los medios locales e internacionales, recordándonos que el Estado basado en la justicia y los valores morales ideado por Platón, es y continuará siendo una utopía. El poder y los conflictos de intereses giran en torno a este tipo de crisis, generadoras de inestabilidad e incertidumbre, y que pueden llegar a frenar o congelar procesos de desarrollo económico de países e integración política de regiones.
Según el experto en derecho internacional Julio Icaza Gallard, una crisis política puede generarse por diversos factores: ya sea por una ruptura del equilibrio de poderes (golpe de Estado), por la corrupción de las mismas instituciones y en consecuencia la pérdida de legitimidad de éstas; y por la desobediencia civil (crisis de gobernabilidad).

Independientemente del origen de una crisis política, sus efectos colaterales pueden causar severos daños en el sistema productivo y social de un país, y hasta cruzar fronteras, afectando a generalmente a las naciones vecinas.

Orlando Gomez, director para América del Ministerio de Relaciones Exterioresde Nicaragua, opina que una crisis política de carácter nacional que abarca a todos los sectores puede desbordarse y tener una proyección regional y hasta continental.

A partir de lo anterior cabe destacar que sin importar la magnitud de la crisis política o la extensión geográfica de ésta, cabe recordar que los que más sufren son aquellos que no tienen acceso a los recursos para mitigar o escapar a sus efectos, es decir, los pobres.

Midiendo las huellas



Las estadísticas generalmente describen la historia de un país, y aunque generalmente no atribuyen causas ni señalan responsables, a partir de ellas es posible identificar momentos claros en que acontecimientos importantes y crisis políticas provocan desajustes en los principales indicadores de desempeño económico y social.

Un bloqueo económico, una guerra, un golpe de estado, una huelga o una débil gobernabilidad pueden paralizar un país entero; pueden detener súbitamente el crecimiento económico y afectar profundamente las entrañas del desarrollo. La incertidumbre e inestabilidad creadas por una crisis política tienden a deteriorar la actividad productiva y comercial de un país, aumentan la desconfianza, la inseguridad y el riesgo, y disminiyen los niveles de inversión; congelan o espantan la cooperación externa (en su mayoría destinada a proyectos sociales).

La contracción del comercio y de la producción y los cierres de canales comerciales pueden provocar escasez e influir en cambios drásticos de los niveles de precios; el sector privado deja de funcionar y los gobiernos incurren en déficits por la disminución de las recaudaciones fiscales y por el deterioro económico en general. Los estados se endeudan y ésta se hereda a los siguientes gobiernos y generaciones. En resumen, una crisis política que dure un mes puede provocar perjuicios económicos que pueden durar una década.

La historia económica de los países que han sufrido crisis indica que la inestabilidad política provoca a su vez otro tipo de crisis: una socioeconómica, donde el PIB se contrae y los niveles de desempleo y pobreza se disparan.

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América Latina no es ajena a los efectos de las crisis políticas. En las últimas cuatro décadas se pueden encontrar ejemplos muy claros (nota de precuación: los datos no indican causalidad. Con ellos solo se pretende señalar que la inestabilidad está asociada con efectos económicos negativos):

Nicaragua, 1978-79: La crisis política llega a su auge tras el asesinato de Director del diario La Prensa, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en enero del 78, la revolución toma fuerza e inicia una guerra civil que conlleva a la caída de la dictadura somocista, en julio de 1979. El país se paraliza y la situación socioeconómica se agrava, reflejándose en los principales indicadores: contracción del Producto Interno Bruto, exportaciones y consumo privado, aumento de la Inflación, entre otros.

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Venezuela, 2001-03: La aprobación de 49 polémicas leyes que incluyen el incremento de la tributación de las transnacionales en las actividades de extracción petrolífera, y en la participación del Estado en sociedades mixtas, además de la expropiación de tierras provocaron gran rechazo por parte del sector empresarial generando un paro nacional que duró tres meses y un golpe de estado al presidente Hugo Chavez, quien sin embafrgo fue restituido en el poder 48 horas después. Durante este período el PIB del país cayó 24,9%, el índice de desempleo pasó de 14,1% en 2002 a 17% en 2003, lo cual a su vez generó un aumento del sector informal, de 43,22% en 2002 a 53,7% en el siguiente año.

Haití, 2004: Tras ser elegido en unos comicios no representativos, con un alítisimo nivel de abstencionismo, se produjo una revuelta armada contra Jean-Bertrand Aristide, obligándolo a abandonar el país y renunciar al cargo. Como consecuencia de esta crisis, Haití, que es el país más pobre de América, donde dos tercios de la población están desempleados y el 80% de la población bajo la línea de la pobreza, sufrió una contracción económica de 3,5%. El consumo y la inversión se redujeron en 3,7% y3,2%, respectivamente.

Crisis políticas, barreras para la integración



La región centroamericana ha sido una de las primeras en el mundo en buscar su integración, prueba de ello es la formación de las Provincias Unidas de Centroamérica, poco después que los países del istmo se independizaran de España, en 1821. Desde las Provincias Unidas de Centroamérica hasta la Unión Aduanera que aún no se concreta, los distintos intentos fallidos de integración han marcado la historia del istmo, manteniendo latente la necesidad de terminar el inconcluso capítulo de unión regional.

A pesar de ser pionera en los esfuerzos para unificarse, las continuas crisis de índole política en Centroamérica han sido los principales factores limitantes para fortalecer la institucionalidad local y aun más para iniciar a construir una regional.

Cuadro 1
Los intentos de integración han llevado a la creación del SICA, que desde 1991 ha funcionado como institución que agrupa a organizaciones y entidades que trabajan y promueven la unión centroamericana, pero 18 años después no ha logrado su objetivo y no cuenta aún con la fortaleza y protagonismo necesario para incidir de gran manera en las decisiones políticas de los países, a diferencia de la Unión Europea que cuenta con poder de decisión e influencia sobre los países que la conforman.

Para Orlando Gomez, las crisis políticas desatadas en su máxima expresión suelen ser desintegradoras y promotoras de confrontación, un ejemplo de esto es el revés que sufrió el Mercado Común Centroamericano, durante los años sesenta, cuando fue interrumpido por el conflicto armado entre El Salvador y Honduras, conocida por “la guerrra del fútbol”.
Por otro lado, regiones como Europa, que cuentan con fuertes instituciones de integración política y económica, han demostrado el efecto estabilizante y de fortalecimiento de las políticas internas que trae consigo la unión entre países, previniendo así el escalamiento de las crisis políticas. Según Icaza Gallard, todo depende del nivel de madurez y fortaleza alcanzado en los procesos de integración. Si estos son muy débiles la crisis política en uno de sus países miembros puede hacer colapsar todo el sistema, como ha sucedido a lo largo de la historia de Centroamérica. Si el sistema es suficientemente fuerte, con instituciones respetables, ese grado de interdependencia más bien puede presionar de forma positiva para buscar soluciones prontas y eficaces a la crisis en uno de ellos.
El ALBA, como propuesta de integración propone erradicar la pobreza y construir concesos de integración social y regional. Paradójicamente, los países del ALBA, en el caso de Honduras, han cerrado fronteras y cortado lazos comerciales y diplomáticos con el país, mientras que la búsqueda de soluciones de consenso y diálogo ha llegado desde países que no forman parte del ALBA y que cuentan con mayor estabilidad institucional, como Costa Rica y Estados Unidos.

Los políticos no resultan afectados



Aunque se suspenda la ayuda a un país, se recorte su presupuesto, se cierren sus fronteras generando pérdidas comerciales millonarias y, en resumen, se paralice el país, los políticos siempre tendrán que comer, vestir, donde dormir y una cuenta bancaria a su disposición. Si las crisis políticas se solucionaran desde arriba, sin afectar a los que están en la base, se evitarían efectos sociales y económicos que solo tiñen a los países de miseria e incertidumbre, donde los más pobres deben pagar por las decisiones de los más poderosos.
El mundo ha pasado por miles de crisis políticas, pero los gobiernos no han logrado aprender de ellas y solucionarlas por medio de vías pacíficas y de consenso, sin afectar tanto a la población, especialmente a los más vulnerables. Según Orlando Gomez, si no conocemos la historia, es difícil que comprendamos el pasado y mucho menos que podamos entender el futuro.
Los efectos de las crisis políticas pueden durar años, décadas y hasta más si no se buscan soluciones a largo plazo, que sean por el bien del país y no para el beneficio de unos pocos. Es preciso que los gobiernos comprendan que sus decisiones afectan a miles y que pueden perpetuarse, afectando a las futuras generaciones y creando condiciones para que se forme un círculo vicioso entre la difícil situación del país y la recurrencia de las crisis de índole político.

Cuadro2

Para firmar el Acuerdo de asociación con la Unión Europea debe existir una Centroamérica integrada, partiendo de la Unión Aduanera. La crisis política en Honduras ha provocado que por un lado las negociaciones del ADA se suspendan temporalmente hasta septiembre, y por otro que los procesos de integración se detengan completamente. La Unión Aduanera permitiría a los países del istmo, además de firmar el ADA con Europa, un comercio centroamericano más libre, tomando en cuenta que el segundo socio comercial para la región, es ella misma.


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