2 de junio de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoAdelmo Sandino

Los altos precios de los alimentos a nivel mundial, del 2005 al 2008, devolvieron las esperanzas para la reactivación del agro como fuente para combatir la pobreza rural y generar riqueza, sin embargo, estas expectativas chocaron contra una muralla: la ausencia en Nicaragua de una clara visión de desarrollo para el sector y de cómo articularlo con otros sectores (encadenamientos).

FIDEG, con su Programa Observatorio de la Integración y la Apertura Comercial, obtuvo mediante entrevistas la opinión de destacados representantes del sector agropecuario del país, sobre las actuales condiciones, en el contexto de la crisis económica, que enfrenta el sector agropecuario y cómo el Gobierno trabaja para lidiar con las múltiples demandas del sector.

Mayor apertura en instancias oficiales


Para José Ángel Cruz, Coordinador de proyectos de la Mesa Agropecuaria y Forestal (MAF), una agrupación de 10 organizaciones gremiales con presencia nacional, hay “mayor apertura” con el actual gobierno para negociar con los actores oficiales, lo que según el promotor rural, se presenta como una oportunidad para la conformación y participación de sus afiliados a las comisiones sectoriales que se están conformando en los territorios, para atender las demandas rurales.

Por otro lado, Cruz valora el apoyo del gobierno en proveer la urea, un insumo importante para producir, y el hecho que algunas cooperativas se estén enfilando en la participación de mercado hacia el sur (Venezuela), exportando frijoles y ganado, principalmente, y dentro de este marco están logrando acceder a financiamiento para producir y comprar equipos como tractores, para mejorar las capacidades productivas del sector.
Sin embargo, advierte que solamente una mínima parte de los afiliados de la MAF ha tenido acceso al bono productivo, en el marco del programa “Hambre cero”, el más emblemático del gobierno para el sector rural.
Precisamente, entre las demandas más fuertes de este sector productivo, está el acceso a crédito a bajo costo y el acceso a mejores mecanismos de mercado –locales o externos-- que le proporcionen al pequeño productor mayores ganancias y, por ende, hacer frente a sus obligaciones financieras y mejorar sus niveles de vida.
Otra demanda no menos importante continúa siendo la resolución de los problemas de legalidad de la tierra. En opinión de Cruz, muchos de los miembros de la MAF poseen tierras en proceso de obtener su legitimación final, y es aquí donde el gobierno juega un papel importante, ya que la titulación es patrimonio de la Procuraduría General de la República (PGR), acompañada de otras instituciones como INETER, Registro de la Propiedad, Corte Suprema de Justicia, etc.

Programas estratégicos, un vacío latente


Desde otra organización con gran presencia en el agro, Yolanda Áreas, coordinadora nacional del Movimiento de Mujeres del Campo, de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), valora también que las condiciones actuales son muy difíciles.
Considera que a partir del 2008, se han abierto una serie de oportunidades para las productoras del campo, con los programas alternativos del gobierno -- Hambre Cero y Usura Cero--; sin embargo estima que los mismos no dejan de ser paliativos y únicamente sirven para la sobrevivencia de sus beneficiarios, ya que para apuntalar a un mayor desarrollo, se requieren programas más estratégicos.
Pese a estas difcultades y vacíos, la líder gremial de ATC considera que con los programas actuales del Gobierno, el sector productivo tiene mejores oportunidades, aunque en muchos aspectos el proceso es lento y no se ajusta a las necesidades, tales como la titulación de la tierra, sostiene. Su movimiento, adscrito a ATC, está conformado por 12 mil mujeres trabajadoras agrícolas, productoras individuales y cooperativistas.

Generación de capacidades, otra demanda


Una demanda unánime de los representantes del sector agropecuario es la urgencia de funcionamiento del Banco de Fomento (Produzcamos), así como la creación de mecanismos de flexibilización del crédito para la producción de alimentos, en el marco de la política de soberanía alimentaria.
De igual manera, se encuentran ejerciendo presión para que sea aprobado el proyecto de Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, ya que el proyecto jurídico propone una serie de mecanismos desde el Estado para crear y aplicar una estrategia alimentaria con participación del pequeño productor.
Por otro lado, los representantes gremiales han planteado que desde el Fondo Nicaragüense de Inversiones (FNI), el Fondo de Crédito Rural (FCR), e INFOCOOP se desarrollen capacidades entre las cooperativas, en la elaboración de planes de negocios y proyectos de desarrollo social por regiones y departamentos.
En ese sentido, una interesante propuesta realizada por los gremios es la regionalización del INFOCOOP (actualmente opera sólo en Managua), lo que constituiría un apoyo al campesinado en la reducción del proceso (trámites) para legalizar una cooperativa; en ese sentido se estaría promoviendo la figura cooperativista como una forma organizativa muy importante para el desarrollo, en la comarca o barrio en los municipios del país.
La capacitación es un elemento altamente valorado por los representantes de gremios productivos. Para las productoras de la ATC, la capacitación en la administración de pequeños negocios, cadenas de valores, fortalecimiento de capacidades institucionales --que permitan llevar los procesos a una mayor afiliación-- continúan siendo demandas impostergables.

Monitorear de cerca los efectos de la crisis


En opinión de Cruz, de la Mesa Agropecuaria y Forestal, la crisis se debe de analizar ampliamente en nuestro país, dadas las relaciones con las cuales nos interconectamos con el mercado internacional, en las lógicas de tratados comerciales. Considera que nuestro país es caja de resonancia de lo que ocurre de forma directa en los Estado Unidos, México y ahora en Venezuela o los países del Alba.
Al respecto, refiere que en Estados Unidos se habla de una reducción en la producción y exportación de arroz, así como en México, una baja en la cosecha de frijoles; ambos fenómenos podrían provocar una tendencia alcista en los precios de esos rubros. En tanto, nuestro país tiene obligaciones contraídas con Venezuela en la exportación de frijol negro y rojo.
Por su parte Áreas, líder femenina de ATC, identifica que hay varios rubros productivos que saldrán más afectaos en esta crisis, mencionando las exportaciones de carne por las rigurosas medidas fitosanitarias; el maní, doblemente golpeado por la baja en el precio internacional y por una enfermedad que recientemente se ha descubierto; el ajonjolí por los precios bajos y; los granos básicos.

Reflexiones finales


De manera general, los representantes gremiales consideran que con el actual gobierno hay una ventana para atender a sus demandas, sin embargo consideran que la prioridad la tienen los grandes sectores económicos: sistema bancario tradicional, el COSEP y otros sectores, que desde los acuerdos comerciales controlan varios rubros del mercado de exportación e importación. Sin embargo, irónicamente, el sector privado grande también se queja de la política de “sordera” de las autoridades nacionales, que se resisten a abrir un Diálgo Nacional.
Los dirigentes de pequeños y medianos productores, consultados durante el programa del Observatorio, señalan que tras la apertura comercial, la fortaleza de los sectores pequeños se encuentra en la producciones de granos básicos, carne, café, oleaginosas, frutas, por tanto, valoran que hacia esos rubros se deben encaminar las políticas de fomento productivo y sectorial.


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