9 de febrero de 2009 - Managua, Nicaragua


FotoJavier Casasnovas*

La Unión Europea ha creado los acuerdos de asociación para establecer un marco general, en el que se traten de forma conjunta no sólo los temas comerciales, sino también, cuestiones políticas, económicas y sociales en sus relaciones con terceros países.

El objetivo de este tipo de acuerdos es, en esencia, reforzar la estabilidad política, el desarrollo económico y social de países en vías de desarrollo, su inserción armoniosa y progresiva en la economía mundial y la reducción de la pobreza. Estos instrumentos tienen más sentido y deberían ser más eficaces que los tratados de libre comercio, ya que abordan, no sólo la creación de zonas de libre comercio como instrumento de crecimiento económico, sino también el fortalecimiento del estado de derecho y; la cohesión social. Se busca de esta manera promover el desarrollo integral, equilibrado y sostenible de los países socios, fomentando modelos sociales y económicos que beneficien a la población en su conjunto.

El capítulo político persigue establecer mecanismos institucionales para promover la consolidación de la democracia, del estado de derecho, el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Se incorporan, además, otros asuntos como la inmigración o el medioambiente, cuya incidencia tiene cada día más relevancia en las relaciones bilaterales y multilaterales.
El capítulo comercial aspira a establecer una zona de libre comercio que permita un incremento de los flujos comerciales entre las dos regiones y que, como consecuencia, contribuya a su crecimiento económico.

Por último, el capítulo de cooperación se orienta a identificar mecanismos concretos a través de los cuales se puedan alcanzar los objetivos identificados, tanto en el apartado político como en el comercial. En este contexto, hay que señalar que la Unión Europea es y ha sido tradicionalmente una de las principales fuentes de cooperación al desarrollo de la región centroamericana.

¿Qué puede aportar al desarrollo de Centroamérica?



Dos décadas después de que se firmaran los acuerdos de paz y se pusiera fin a un largo periodo de conflictos armados, todavía se deben consolidar los poderes del estado en Centroamérica. En muchos casos, sus poderes ejecutivos, legislativos y judiciales no tienen la solidez necesaria para garantizar los derechos políticos, económicos y sociales de los ciudadanos. Desde que se iniciaron los diálogos de San José, en 1984, la Unión Europea adquirió el compromiso de ayudar a consolidar el estado de derecho y la democracia en Centroamérica.

Por otra parte, el grado de subdesarrollo de algunos países centroamericanos ha desatado fenómenos migratorios y de inseguridad ciudadana que no ayudan a la estabilidad y el desarrollo regional. Además, otros fenómenos globales, como el cambio climático, provocan regularmente desastres naturales que suponen graves pérdidas económicas y de infraestructuras.

El diálogo político ayudará a evaluar estos problemas y formular soluciones, contribuyendo a crear políticas que consoliden el estado de derecho y garanticen los derechos de los ciudadanos.

Desde el punto de vista comercial, el Acuerdo de Asociación facilitará el aumento de los intercambios de bienes y servicios entre las dos regiones. Dada la existencia de una gran asimetría entre el desarrollo económico de las dos regiones, este acuerdo debería centrarse en equilibrar el déficit comercial que la región centroamericana mantiene con la Unión Europea, liberalizando el acceso al mercado europeo de los productos agrícolas centroamericanos.

En términos generales, las exportaciones de la región centroamericana hacia Europa son productos agrícolas, cuyos precios históricamente han ido a la baja mientras que se importan productos industriales, de mayor valor añadido, con precios que han ido aumentando a lo largo de los años. Estas tendencias han producido un desajuste estructural en las balanzas comerciales de los países del istmo, que no ha permitido aprovechar oportunidades comerciales a una región de pequeñas economías que ya están muy abiertas al comercio internacional. El acuerdo de asociación es una oportunidad para resolver este desequilibrio. Es una oportunidad para que conjuntamente con la Unión Europea se analice cuál es la política industrial y comercial más adecuada para que Centroamérica modernice su estructura productiva y diversifique su oferta exportadora.

Esta reflexión requiere estudios rigurosos sobre el impacto comercial, económico y social que tendrá crear una zona de libre comercio entre las dos regiones. Se deben identificar los países y sectores productivos que se beneficiarán de la apertura de los mercados y los que, viéndose perjudicados, deberán adaptarse al nuevo marco comercial. También se debe estudiar cual es el esfuerzo económico a realizar por parte de los países centroamericanos para adaptar las administraciones aduaneras, los estándares técnicos, las normas sanitarias y fitosanitarias, la legislación de propiedad intelectual y, con particular atención, cuál va a ser la pérdida de ingresos de los estados como resultado del desarme arancelario.

Si estos estudios se hacen bien, se crea una base, en la que estando de acuerdo en la situación de partida y probable impacto del acuerdo, se pude negociar un desarme arancelario con plazos adecuados y que no tengan un efecto negativo en las economías de los países parte del acuerdo, especialmente en los que tienen un mayor porcentaje de población pobre y menor capacidad para afrontar impactos negativos.

Por lo que se refiere al capítulo de cooperación, los objetivos del Acuerdo de Asociación superan claramente el aporte a la cooperación que la Unión Europea tiene planificado para el periodo 2007-2013. Si realmente se apuesta por un acuerdo ambicioso, que aspire a cambiar el nivel de bienestar y alcanzar las metas de desarrollo del milenio, el acuerdo debe contemplar la propuesta de un fondo complementario que cubra las necesidades indicadas en los estudios de impacto, la modernización de las infraestructuras y la mejora de la cohesión social.

Este fondo, a su vez, podría cumplir el objetivo de avanzar en el proceso de integración regional si se gestionara por la Secretaria General del SICA, fortaleciendo así las instituciones comunitarias.

En resumen, el Acuerdo de Asociación puede ser un acuerdo de mínimos manteniendo la cooperación ya planificada y liberalizando los productos agrícolas exportables a la Unión Europea, o puede ser un acuerdo ambicioso que incluya un fondo regional que impulse el desarrollo político, económico y social de la región. En cualquier escenario sería recomendable tomarse el tiempo necesario para llegar a un instrumento que aporte un valor real, sin poner plazos que lleven a prisas y errores. Es mejor esperar y concluir un buen acuerdo que firmar uno que no tenga un impacto positivo en el desarrollo de la región.

Del compromiso de los gobiernos centroamericanos para trabajar y tomar decisiones conjuntamente, empezando por completar la unión aduanera y del compromiso de la Unión Europea con el desarrollo y estabilidad de la región, va a depender que se concluya un acuerdo que ayude a Centroamérica a salir del subdesarrollo. El hecho de ser una región pequeña es una gran ventaja para facilitar los cambios y adaptarse a un mundo que evoluciona con mucha rapidez. Dentro de 15 años, cuando se completase la implementación del Acuerdo de Asociación, Centroamérica podría estar en niveles de pobreza inferiores al 10% y una renta media por habitante de 5.000 dólares de hoy. Estas serían muy buenas noticias para todos.

* El autor es Consultor internacional en asuntos económicos, comerciales y sector privado.


Arriba     Imprimir     Enviar a un amigo     Comentar

Comentarios

Comentar
Nombre: *
Email: *
Comentarios: *
Verificación: *





 

  Blogs | El Observador (ver más)
Ante la cotidiana realidad de ser pobres
Gilda Charlotte Sánchez Padilla
Doble Motivo para Celebrar!!!
Juan Ignacio Martínez
¿Centellas de luz al final del túnel?
Alejandro Martínez Cuenca, PhD



Lo más escrito


Lo más leido Lo más comentado Lo más enviado