4 de enero de 2012 - Managua, Nicaragua


Gilda Charlotte Sánchez Padilla

El huevo es uno de los dos alimentos que según el INIDE todos los hogares nicaragüenses consumen, y es de vital importancia por su alto valor nutricional especialmente por el aporte de proteínas y minerales; por ende las variaciones del precio de este producto tienen gran incidencia en la economía familiar y en la seguridad alimentaria de la población. No obstante, este alimento ha experimentado variaciones de 12% en su precio al consumidor entre octubre de 2011 y el mismo mes de 2010, mientras que el precio mayorista ha variado en el mismo período en 5.7% y 4% para el huevo blanco y rojo respectivamente, según datos de las encuestas de precios realizadas por el INIDE. El gremio de productores avícolas explica que estas variaciones están sustentadas en la estructura de la oferta, en la dinámica del mercado interno y en interferencias al mismo provocadas por las importaciones de huevos.

El aumento del precio del huevo tiene tres componentes: uno que se podría denominar natural, al estar en línea con el comportamiento general de los precios nacionales como efecto del aumento del costo de los insumos. Este efecto se observa en que la variación de precios al mayorista es menor a la inflación acumulada a noviembre de 2011 (6.66%) mes en el que -como en el resto del año- la inflación fue principalmente impulsada por el aumento en los precios de los alimentos, según el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Otro factor que incide en el precio al que el consumidor obtiene el huevo es el margen de intermediación, pues existe entre 6.3 y 8 puntos porcentuales de diferencia entre el aumento de precio que asume el consumidor y el que perciben los distribuidores mayoristas, según datos de precios de INIDE. Esto a pesar de que actualmente los productores avícolas han implementado redes de distribución para lograr mayor eficiencia y aminorar el precio de venta al consumidor final. El otro elemento que impacta en el precio del huevo es la rigidez de la oferta frente a una demanda dinámica que en ocasiones genera escasez del producto con un consecuente aumento en el precio.

El impacto de una oferta rígida



De estos tres elementos que inciden en la determinación del precio de mercado del huevo, el más importante es la rigidez de la oferta, debido a que impide que la producción se pueda ajustar en el corto plazo a las variaciones en la demanda o a la sobre oferta proveniente de importaciones. Esta estructura de la oferta se basa en el ciclo productivo del huevo. Según información brindada por la Asociación de Pequeños y Medianos Productores de Avícolas de Nicaragua (APEMEPAN), para obtener un huevo se deben esperar 18 a 20 semanas para que la polla se desarrolle y llegue a ser una gallina ponedora, la cual llega a un pico de producción en 28 semanas y puede producir hasta por 80 semanas, cuando su tiempo de vida productiva termina, aunque se puede prolongar una producción menos eficiente en costos por 20 semanas hasta un máximo de 100 semanas por gallina. Esto implica que las decisiones de producción en el sector se toman con al menos 8 meses de antelación, previendo los comportamientos de la demanda, lo que hace que en el momento de venta del huevo los productores se conviertan en tomadores de precios en función de la dinámica actual del mercado.

Aunado al ciclo de producción, el hecho de que el huevo sea un producto altamente perecedero (solo dura 20 días en buen estado después de puesto por la gallina) impide que se pueda maniobrar con los inventarios para manipular los precios a favor de los productores o bien para mantener los precios estables. De esta manera el elemento clave en determinar el precio del huevo es la demanda, que entre otros factores está determinada por el aumento de la población, los precios de los productos sustitutos -como el queso- y la capacidad de compra de las personas, que toman en consideración el precio relativo del huevo respecto otros productos alimenticios a la hora de la compra.

La estructura de la demanda y la oferta del huevo hace que los precios del mismo sean volátiles, no solo en Nicaragua sino en toda Centroamérica, pues todos los países de la región registran grandes variaciones de precios a lo largo del año con tendencia alcista, aunque unos en mayor medida que otros. Según datos de precios del Sistema de Integración Económica (SICA), Nicaragua se ubica como el tercero más alto de la región, cabiendo señalar que Guatemala y El Salvador que registran los precios más bajos lo deben a una sobre oferta, como efecto del contrabando de huevos mexicanos y hondureños en el primer caso, y en el segundo por la sobre oferta generada por el cierre de las fronteras hondureñas, teniendo que vender toda la producción en el mercado interno. De esta manera el aumento de los precios del huevo no es un problema que pueda resolverse en el corto plazo, sino que implica variaciones estructurales y modernización de la oferta, así como estimaciones más exactas de la demanda.

La estabilización de los precios



Ante lasituación el aumento del precio del huevo en 12% interanual y la consecuente demanda de políticas que estabilicen los precios, una de las repuestas por parte del estado ha sido la aprobación de importaciones desde Honduras, donde una sobre producción de mil cajas de huevos provocaría bajas de precios a nivel nacional. En el país ya se han importado huevos de Honduras, y aunque el resultado no ha sido tan sentido en los precios nacionales, según medios de comunicación hondureños los precios en ese país han aumentado. Este fenómeno de sacar producción de un país para mantener o aumentar el precio y llevarla a otro país con un precio inferior al de mercado para lograr venderlo, se denomina dumping. Cargo por el cual los productores avícolas ya han solicitado ante el Ministerio De Fomento Industria y Comercio (MIFIC) dejen de avalar las importaciones de huevo del país vecino, debido a que al generar pérdidas desincentiva la producción nacional.

La producción nacional de huevos, además de satisfacer la demanda de alimento sano por parte de la población, aporta 15.7% del valor agregadototal añadido a la economía nacional por la actividad agropecuaria, 25.4% del valor agregado por la actividad pecuaria y aporta el 9% del valor agregado total a la producción hasta noviembre de 2011, según datos del BCN.De igual modo, la producción de huevo tiene un efecto de arrastre de otras actividades económicas como la producción de sorgo nacional, que es completamente consumida por la industria avícola, aportando al sostenimiento de una actividad agrícola y en conjunto contribuyendo al crecimiento económico. La producción del huevo también colabora al crecimiento económico nacional mediante la generación de 75 mil empleos, de los cuales 15 mil son directos; de modo que se hace importante resolver la problemática que enfrenta el sector, tanto de parte de los productores como de los consumidores.

La resolución de la problemática de la estabilización del precio de un producto tan importante dentro de la dieta de los nicaragüenses, requiere de una política de fomento a la producción nacional. Se necesita de la modernización de la producción y la adaptabilidad de la misma a las variaciones de la demanda. Los productores de huevo deben innovar en su producción para lograr costos menores a los que otros países ofrecerían en condiciones de competencia, ya que el país no puede impedir las exportaciones/importaciones en el contexto del CAFTA-DR y del libre mercado que lidera el sistema económico nacional. En este sentido el papel del estado debe ser propiciar un entorno institucional que incentive la inversión en el sector en aras de lograr la innovación y transformación productiva que permita mayor competitividad, a la vez que proporcione incentivos a la realización de mecanismos de ajuste ante los movimientos de oferta externa y de compensación a las variaciones de la demanda.

Recuadro 1: El valor nutricional del huevo



El huevo es rico en energía, además contiene proteínas con calidad biológica superior a las de la carne, el pescado y la leche, tan importante es el valor de las proteínas del huevo que Organización Mundial de la Salud (OMS) las ha propuesto como patrón de referencia para determinar la calidad proteica de otros alimentos. También provee grasas saturadas e insaturadas y cantidades apreciables de vitaminas y minerales entre los que predominan el hierro, el fósforo, el zinc y el selenio siendo estos último dos, importantes antioxidantes naturales, por tanto es un alimento altamente recomendable, ya que si bien el huevo contiene colesterol no causa hipercolesterolemia y según diferentes estudios probablemente aumente la expectativa de vida.

Sin embargo, en los diferentes países de América Latina el consumo de huevo es bajo en relación con el resto del mundo, con un promedio de 140 huevos consumidos por persona al año, lo que es 100 huevos menos que lo que consumen los estadounidenses y 200 huevos menos de lo que consumen los pobladores de Israel, Japón y China, donde el consumo llega hasta los 400 huevos por persona al año. En Nicaragua se consumen solo 97 huevos por persona al año, cantidad aún menor al promedio de Latinoamérica.


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