9 de noviembre de 2011 - Managua, Nicaragua


FotoLuz Elena Sequeira G.

Con el título arriba señalado, acaba de aparecer —finales de septiembre de 2011— y bajo el sello de Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, FIDEG, un estudio en el que un grupo de investigadores —dirigidos por el Ph.D Alejandro Martínez Cuenca y coordinados por quien firma este artículo—presentan resultados sobre un nuevo rol que algunas empresas nacionales ya están desempeñando en pro del desarrollo socioeconómico de Nicaragua. Este rol es la Responsabilidad Social Empresarial, RSE.

Las prácticas de la RSE responden a la concepción de un nuevo modelo empresarial, que tiene una dimensión integradora, que va más allá del interés económico, dado que incorpora lo social y lo ambiental; describe la nueva filosofía de algunas empresas que empiezan a convertirse en los actores o sujetos del desarrollo. Lo importante en este momento, según se explica en el estudio, es ofrecer información sobre los factores que intervienen en este nuevo concepto de empresa: ¿cómo se relacionan entre sí, cómo interactúan y a quién dirigen los beneficios?

Los factores incidentes en la moderna concepción de la RSE han sido estudiados alrededor de ejes temáticos que ahora enumeramos y en posteriores comentarios explicaremos. Ellos son los siguientes: gobernabilidad o gerencia corporativa, medio ambiente, relación entre empresa y trabajador (en la moderna concepción el trabajador es considerado y, por tanto llamado, colaborador), relación con los proveedores, consumo o política de los bienes o servicios ofrecidos, relación con la comunidad, género y derechos humanos.

Las prácticas de la RSE no es un invento de la empresa nicaragüense, es una concepción de la empresa moderna que nace ante la necesidad de dar una respuesta a la problemática socioeconómica y ambiental. En este país se ha visto ya la necesidad corporativa para responder a los requerimientos de una filosofía que trascienda, como hemos anotado, los intereses inmediatos de una empresa, sea esta pequeña o grande; de un determinado sector de la producción o de los servicios. La nueva filosofía pretende más allá del desarrollo económico de la propia empresa, el avance socioeconómico de la nación, es decir, se mantiene el interés de la empresa para su propio desarrollo, pero este se prolonga también hacia el exterior de la misma.

La Responsabilidad Social Empresarial es descrita no como una herramienta publicitaria sino como un motor de modernización y de competitividad. Estas exigencias implican cambio de actitudes en la conducción de la empresa y en la nueva respuesta de los colaboradores a fin de lograr con eficiencia y calidad el desarrollo integral de la empresa y también el desarrollo socioeconómico del país. En la nueva concepción es superado el concepto tradicional de la empresa patrocinadora o filantrópica que ofrece aportes ocasionales a individuos o a proyectos de los sectores sociales.

Asi, en nuestro país —como es de esperarse— las prácticas de la RSE son recientes y todavía se desconoce cuántas y cómo están reguladas en cada caso. El estudio se ha realizado en cuatro departamentos del país: Managua, León, Estelí y Chinandega que son ciudades importantes y donde se aglutinan gran parte de las empresas por áreas geográficas y diversidad de rubros de producción y servicios que inciden en la economía del país.

La muestra de empresas fue de 50 seleccionadas al azar y en las que se encontraban empresas grandes, medianas y pequeñas y de diferentes ramas de la producción o servicios. Se realizó una encuesta para conocer la percepción de la población sobre RSE; las entrevistadas se realizaron a 600 personas, distribuidas por edades y sexo. El error estándar fue del 4% y el nivel de confiabilidad 95% .

Es evidente sin embargo que la revalorización y visión actual de la actividad mercantil y financiera adquiere un mayor compromiso de los empresarios, de cara a la sociedad y calidad de vida de los ciudadanos. Lo que ayer era una virtud del empresario que ofrecía aportes a las instituciones, basado en el altruismo de este, a la luz de las prácticas de la RSE, viene a ser, un compromiso o, mejor todavía, un deber permanente y sostenido, ya que lo social, lo económico y su contexto, forman parte de la estrategia empresarial, lo que se visualiza con el 86% de las empresas entrevistadas cuenta con algún documento en el que expone sus valores y principios éticos y 6% está en proceso de elaborar un documento.

Varias de las empresas asociadas a través de la filosofía en referencia han empezado a realizar alianzas con gobiernos locales y organizaciones de la comunidad educativa y de la salud para llevar su ayuda y conseguir que el apoyo no se diluya sino que se concentre en los objetivos principales de las instituciones mencionadas.

En la actualidad no sería tan difícil saber cuántas y qué tipo de empresas están debidamente establecidas; bastaría consultar a las instituciones que registran esta información, pero es un hecho que en este momento muchos empresarios o dirigentes de empresas desconocen en qué consisten las prácticas de la RSE y si esto ocurre en este nivel, el desconocimiento es aún mayor en el resto de la ciudadanía, particularmente de quienes no guardan relaciones laborales con empresas o instituciones ni tienen algún tipo de motivación por estas.

Entre las conclusiones que el estudio presenta, señalamos

:

-La existencia de una organización referente de la RSE que brinda la posibilidad de afiliarse, pero no hay una evaluación previa que pueda señalar que la empresa es socialmente responsable.

-El ámbito de información se está ampliando a otros sectores así como el contenido de la información. El 76% de las empresas entrevistadas cuentan con una memoria de sostenibilidad, que es un documento en el que la empresa informa sus funciones en diferentes ámbitos de acción y está siendo difundido en medios de mayor cobertura.

-La relación con la comunidad y con los colaboradores es donde mayores acciones de la RSE se identifican, específicamente en el ámbito de la educación, la salud y la infraestructura, que en conjunto engloban el 47% de las contribuciones de las empresas. Por lo tanto, se hace necesario que los programas sociales para beneficio de las comunidades se diseñen en conjunto, dado que el 61.2% de la población indicó que la empresa no conoce los problemas de la comunidad, pese a que el 70.5% de la población reconocen que pueden contar con la ayuda de las empresas en casos de emergencia.

-En lo laboral, las políticas están orientadas a la búsqueda de la calidad de vida de sus colaboradores. Este grupo son además reconocidos los de mayor importancia, de parte de las empresas.

-En el eje del medioambiente, las empresas están implementando actividades para mitigar el efecto negativo a través de cambios tecnológicos y campañas educacionales. Pero la percepción de la población entrevistada es que es poco lo que las empresas están haciendo para mitigar los efectos negativos de sus actividades económicas.

-En relación con los consumidores se ha detectado mejor atención y promoción de la transparencia de la información que se publica sobre los productos. La población reconoce la importancia de elegir un producto elaborado bajo un modelo de RSE, el 98.2% de la población compraría el producto de la empresa socialmente responsable, pero el precio continúa siendo un criterio de importancia al momento de elegir qué comprar, dado que si el producto o servicio de la empresa socialmente responsable tuviera un precio mayor al precio que ofrece la empresa que no implementa prácticas de responsabilidad social, el 73.8% de la población respondió que elegiría el producto elaborado bajo el modelo de RSE.

-En el eje de proveedores es donde menos acciones se identifican debido, según las empresas, a que la gran mayoría de estos tienen su residencia en el exterior. Sin embargo, unas buenas prácticas identificadas fueron los negocios inclusivos (el 14% de las empresas) que contribuyen a empoderar a los grupos vulnerables y por ende contribuyen a reducir los niveles de pobreza.

-No existen políticas discriminatorias para la contratación y reajustes salariales entre hombres y mujeres, pero se observa que los cargos de dirección están ocupados mayoritariamente por hombres y al respecto no se identificaron acciones para promover la equidad de género.

Entre las recomendaciones que el estudio presenta para maximizar el potencial de la RSE se señalan las siguientes

:

-La empresa nicaragüense tiene grandes retos para actuar en el marco de la RSE, el primero de estos es el fortalecimiento de la alianza para constituirse en actores claves del cambio y poder plantear iniciativas a la agenda de la nación.

-La comunicación es un aspecto que todas las empresas deben priorizar para difundir las actividades que realicen en el marco del nuevo modelo gerencial.

-El intercambio de metodologías y herramientas para el diseño de buenas prácticas permitirá la efectividad y eficiencia de los programas.

-La realización de evaluaciones periódicas facilita la retroalimentación de las acciones implementadas, por tanto estas deben tener el doble enfoque: interno y externo.

-La integralidad de lo económico, social y ambiental permitirá una mayor sinergia entre la empresa y sus colaboradores, por tanto es imprescindible la rendición de cuentas de forma continua y periódica a todos los grupos de interés.

A la vez que agradezco la confianza otorgada a quienes contribuyeron con la realización del estudio, al Fondo Común que financió el estudio, auguro el éxito de la incipiente alianza de empresas que pretenden acelerar el desarrollo de ellas mismas y de la nación.


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