19 de octubre de 2011 - Managua, Nicaragua


Gilda Charlotte Sánchez Padilla

Recientemente Nicaragua ha experimentado una tasa de crecimiento superior al promedio alcanzado durante los últimos 10 años. Sin lugar a dudas esta es una excelente noticia; sin embargo se esconde un sesgo estructural que puede limitar que este comportamiento positivo de la economía, genere desarrollo de forma paralela. Para lograr estos resultados, no es suficiente que la producción crezca, si no que la mayoría -idealmente la totalidad de los nicaragüenses- puedan beneficiarse de ese crecimiento, y está más que comprobado por la propia experiencia, que la teoría de desarrollo por derrame no aplica en nuestro país.

Pese a las políticas de crecimiento económico y ajuste estructural impulsadas desde Washington durante toda la década pasada y los paralelos esfuerzos que se siguen haciendo por disminuir la pobreza, aún se observa que un 20% de la población más pobre vive con el 6.3% del ingreso total, mientras que el 10% más rico percibe el 32.6% de los ingresos totales, lo que es congruente con un índice de Gini de 4.6 puntos, según datos del Informe de la Encuesta de Hogares para la Medición del Nivel de Vida 2009, realizada por el INIDE.

Crecimiento económico sin equidad




A lo largo de los últimos diez años la economía nacional ha mostrado un comportamiento estable, pese a las afectaciones que generó la crisis económica mundial a partir de 2008. El país ha registrado un crecimiento promedio anual del PIB real de 2.9%. El Segundo Informe Trimestral 2011 emitido por el Banco Central de Nicaragua (BCN) indica que en el segundo trimestre de 2011 la economía registró un crecimiento promedio anual de 5.2%, de los cuales 5.1 puntos porcentuales corresponden al aporte de la absorción (consumo, inversión, gasto del gobierno); principalmente de las actividades manufactureras que aportaron al crecimiento del PIB 1.5 puntos porcentuales, seguido de las actividades primarias con 0.7 puntos porcentuales y comercio, hoteles y restaurantes con 0.5 puntos porcentuales.

La dinámica económica actual refleja un sesgo hacia el gran capital, ya que según datos del CIPRES (2006) el 4.4% de los productores nacionales (grandes productores) son los que están obteniendo los mayores beneficios del crecimiento económico por ser los dueños de las actividades económicas más pujantes (la manufactura). Aunque los pequeños productores están aumentando su participación en el comercio internacional a través de cooperativas que a su vez se han asociado en centros de promoción de exportaciones o en uniones o centrales de cooperativas que canalizan los productos al mercado externo, bajo un nuevo concepto de “comercio justo” y del valor agregado por certificaciones de producción orgánica o amigable con el medio ambiente, su participación es aún incipiente.

Los beneficios que los pequeños productores obtienen por este medio (cooperativas y uniones o centrales cooperativas) es mucho menor al de las grandes empresas; ya que solo 10 empresas agrupan el 54% de las exportaciones totales entre enero y agosto de 2011, registrando un valor de exportación promedio de U$ 71.1 millones, 6 veces superior al obtenido por las 4 centrales y uniones cooperativas que se ubican dentro de los 50 principales exportadores pero que solo aportan un 4% de las exportaciones totales. Esto indica que el resto de las cooperativas que participan en el comercio internacional obtienen un beneficio aún menor al de estas cuatro más grandes. Tomando en cuenta que las asociaciones cooperativas están conformadas por pequeños productores, la parte que a cada uno de ellos les queda es significativamente menor a la de los socios de las grandes compañías, por lo puede esperarse que en peores condiciones se encuentran los pequeños productores individuales que están completamente aislados de la dinámica de mercado.

Necesitamos un crecimiento que fomente la equidad



Para evitar la exclusión de los pequeños productores en la dinámica económica y el consecuente estancamiento de su nivel de vida, es necesario crear las condiciones requeridas para que este grupo pueda beneficiarse del acceso a los mercados. Una herramienta que ha demostrado ser útil al respecto es agrupar a los pequeños productores en cooperativas (en 2007 el 26% de los productores pertenecía a una cooperativa, según datos del CIPRES) ya que esta forma de organización permite reducir costos y generar economías de escala, abriendo oportunidades que de manera individual un productor no lo lograría.

No obstante, las cooperativas adquieren debilidades estructurales de sus asociados como son los métodos de producción tradiciones (que generan baja productividad) explicados por falta de acceso al crédito y a la capacitación. Sin embargo, las cooperativas han logrado insertarse en la dinámica económica mejorando su productividad y calidad, lo cual se refleja en que gran parte de ellas cuenta con certificación de sus productos y una oferta exportable sostenible, un ejemplo de esto es gran parte de los exportadores agropecuarios del listado de exportadores del Centro de Exportaciones e Importaciones (CEI) son cooperativas que cuentan con certificaciones de comercio justo y/o de producción orgánica o amigable con el medio ambiente. Esto se debe a que las cooperativas han funcionado como canales eficientes de transferencia tecnológica y conocimientos y tienen un mayor acceso a financiamiento, ya sea a través de la cooperación o mediante la conformación de mejores garantías ante las instituciones financieras privadas.

La forma en cómo las cooperativas logran que sus productores superen sus limitaciones, se ilustra en el caso de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Productores de Jinotega (COOSMPROJIN R. L) constituida por 67 productores y productoras de hortalizas de los municipios de San Rafael del Norte y Jinotega, que con la ayuda del proyecto ACORDAR lograron establecer tres centros de negocios auto sostenibles para la producción de plántulas que ellos mismos y otros productores de la zona utilizan para sembrar.

El establecimiento de alianzas en la adquisición de insumos y equipos agrícolas y la facilitación de créditos con opción de cancelación con la cosecha; también se creó un grupo solidario de mujeres que fabrican abono orgánico para la cooperativa. Esto ha dado lugar a que los productores amplíen sus actividades a otros eslabones de la cadena de valor y lograren capitalizarse. Como resultado esta cooperativa cuenta con un fondo revolvente destinado a la construcción de sistemas de agua y adquisición de equipos y a la capacitación técnica de sus socios.

El proyecto ACORDAR, Alianza para la Creación de Oportunidades de Desarrollo Rural a través de Relaciones Agroempresariales financiado principalmente por al Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y ejecutado por Catholic Relief Services (CRS) y otros organismos, con el objetivo de mejorar el nivel de vida de los productores pobres de 50 municipios del país, utilizó como mecanismo de intervención las cooperativas de base, que son aquellas que aglutinan a personas naturales(1). Este proyecto trabaja actualmente con 107 cooperativas y ha incidido en la mejora del bienestar de los asociados mediante procesos de transformación productiva sostenible y establecimiento de vínculos comerciales con clientes nacionales e internacionales.

Esta intervención ha consistido en la creación de infraestructura y generación de capacidades en los productores a través de la capacitación, lo que ha generado el establecimiento de cadenas de valor de productos de mayor calidad. Un ejemplo de esto es la Cooperativa de Productores de Cacao Familias Unidas (COOPROCAFUC) que asocia a más de 200 familias del municipio de San Carlos, Río San Juan que se han beneficiado de la construcción de un centro de acopio de cacao en baba; este tipo de acciones se está implementando también en las comunidades de El Castillo, Buena Vista y Las Quezadas, donde se han creado 3 centros de acopio. Esta nueva infraestructura permite mejorar la calidad y el precio del producto y por ende aumentar los ingresos percibidos por los productores.

Medios diferentes para alcanzar un fin diferente



Lo más sobresaliente de la organización cooperativa es que además de ser eficiente en el desarrollo de las actividades económicas, las expande a otros eslabones de la cadena y por sus principios de solidaridad, democracia, primacía de la persona y autogestión, transmite los beneficios y oportunidades a todos los socios por igual. Las unidades productivas con estas características conocidas como de economía social, son efectivas en lograr la inserción de los productores más vulnerables y en desventaja en la dinámica de mercado de la economía capitalista, pero con fines y medios distintos.

Esto se comprueba en la práctica, a través de la aplicación del proyecto ACORDAR que ha logrado que las ventas de los beneficiados aumenten como efecto de la mejora de la calidad de su producción, lo que también ha permitido el acceso a los mercados exteriores. También se comprueba en el hecho de que 4 uniones de cooperativas se encuentran dentro de los 50 principales exportadores del primer semestre de 2011: Central de Cooperativas de Servicios Múltiples, PRODECOOP R.L., Central de Cooperativas Cafetaleras del Norte, CECOCAFEN R.L., Unión de Cooperativas de Servicios Múltiples del Norte, UCOSEMUN R.L. y UCA R.L., San Juan de Río Coco, que aunque tienen un promedio de exportaciones 2 veces menor al promedio de las 50 principales empresas exportadoras, han logrado ubicarse en el mercado internacional.

Sin embargo, se observa un rezago en la explotación de la capacidad económica de este tipo de organizaciones y de su impacto redistributivo del bienestar. Ya que en Nicaragua existen un total de 4,218 cooperativas a las que hay que sumar las que se han organizado desde 2007 como parte de la política del gobierno, por ejemplo en el marco del programa Hambre Cero; de las cuales gran parte no ha logrado superar las limitaciones de sus asociados por problemas de gestión y gerencia, lo que incide en su acceso al crédito y la capacitación y por ende en trascender la producción tradicional de subsistencia o de reproducción simple del capital. A esto se suma que pese a la existencia de una Ley de Cooperativas, Ley 499 esta no proporciona un marco regulatorio claro de la actividad por ambigüedades en su normativa y por el desconocimiento de la misma por parte de los cooperados así como su escasa aplicación.

De esta manera se requiere un gran esfuerzo conjunto y articulado para potenciar esta forma de organización en aras de que la mayor parte de pobladores nicaragüenses puedan beneficiarse del mercado y mejoren su nivel de vida. Esto se convierte en una necesidad para el desarrollo económico y social en un país donde la mayoría de los productores son pequeños, un poco menos de la mitad de la población es pobre y los ingresos obtenidos del crecimiento económico se siguen concentrando en pocas manos, reforzando el círculo de pobreza y subdesarrollo.
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Notas:
(1)Según datos del CIPRES y la DIGECOOP 2006 y 2007 en Nicaragua existen 2353 cooperativas agrícolas de las cuales 863 son de base y 1,475 colectivos no formalizados y se estima un 20% más que no están formalizadas según la Ley de Cooperativas, Ley 499.

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