24 de junio de 2011 - Managua, Nicaragua


FotoGilda Charlotte Sánchez Padilla

El CAFTA-DR ha sido uno de los tratados más controversiales en Nicaragua. Mientras estuvo en proceso de negociación suscitó grandes debates y aún apasionamientos políticos y sin número de movimientos sociales. Se emitieron muchas opiniones a favor y en contra de su aprobación, lo que a la vez generó expectativas positivas y negativas de su entrada en vigencia y posterior aplicación.

En este escenario fue ratificado, primero por Estados Unidos en julio de 2005 y por Nicaragua en octubre del mismo año, entrando en vigencia a partir de 2006. A 5 años de su aplicación es interesante analizar los resultados esperados y la realidad actual, de forma que permita tener una aproximación inicial a los efectos que el acuerdo ha generado a la economía nicaragüense.

Lo que se esperaba del CAFTA


Los resultados esperados oficiales son los objetivos por los cuales se ratificó el tratado. Los objetivos de Nicaragua al ratificar el CAFTA-DR según el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio eran: (1) Estimular la expansión y diversificación del comercio de bienes y servicios; (2) promover mayores flujos de inversión directa y transferencia de tecnología; (3) reducción del desempleo y (4) mejorar el nivel de vida de la población.

Las expectativas positivas del tratado apuntaban al aumento de las exportaciones, especialmente de productos que se ubicaban ventajosamente en el acuerdo como el azúcar, la carne, los lácteos, el café y el maní acompañado de un comportamiento no tan dinámico de las importaciones. Pero existían expectativas negativas respecto a las inversiones extranjeras por no encontrarse reguladas en cuanto a su establecimiento, adquisición, expansión, administración, conducción y operación, limitando los efectos multiplicadores que podían tener a nivel local. A la vez, las fuertes reglamentaciones sobre propiedad intelectual limitarían la transferencia tecnológica.

¿Se ha expandido y diversificado el comercio a través del CAFTA?


Al inicio de la aplicación del acuerdo el valor de las exportaciones aumentaron 21% (entre 2005 y 2006) y su tasa de crecimiento promedio anual alcanzó 17% durante los últimos 5 años de vigencia, 10 puntos porcentuales más alta que la observada 5 años antes. Sin embargo, no existe igual dinamismo en las exportaciones reales (sin efecto de los precios) que solo crecieron un 3%. A excepción de las exportaciones de zona franca que crecieron 31.4% en 2010 (-4.8% en 2009).

La composición de la oferta exportable es básicamente la misma que se presentaba antes de la firma del tratado. Entonces los principales productos de exportación eran: el café, la carne, el maní, el azúcar y el camarón. Entre 2006 y 2010 el maní y el camarón fueron reemplazados por el oro y los productos lácteos. Mientras que el resto de productos de exportación no tradicionales han aumentado 2 puntos porcentuales entre 2005 y 2010.

No obstante, el índice de concentración de las exportaciones por producto (IHH) las categoriza como diversificadas, aunque su valor ha aumentado entre 2005 y 2010. Mientras que el mismo indicador por mercado ha tenido pequeñas disminuciones, ubicando a las exportaciones como moderadamente diversificadas.

Observándose que la importancia de los principales mercados de exportación (Estados Unidos y Centroamérica) antes y después de la aplicación del tratado ha disminuido (6 y 10 puntos porcentuales respectivamente) debido a la ampliación del comercio con otros países de América Latina, especialmente Venezuela, y Asia.
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Los productos que han tenido mejor desempeño exportador han sido el oro, los lácteos, el café y la carne bovina que registraron aumentos en el valor FOB de sus exportaciones de 390%, 286%, 171% y 158% respectivamente entre 2005 y 2010. Si bien estos logros se asocian a la implementación del CAFTA-DR, según el Informe Anual 2010 del BCN fueron motivados conjuntamente por otros factores externos.

En el caso de los lácteos por un acuerdo bilateral con El Salvador que flexibilizó las restricciones no arancelarias. El oro, por el aumento de la demanda internacional y el consecuente aumento del precio; aunado a la reactivación de una de las empresas extractoras. El caso del café está ligado a la tendencia de los precios (su producción exportable solo aumentó 17%). En cambio, los resultados para la carne se sustentan en que su producción exportable creció un 72%, motivada por la diversificación del mercado, pues el 44% de esta producción se exportaba a Venezuela en 2010.

Sin embargo, otros sectores han sido afectados: ganado, banano y ajonjolí, pues vieron disminuido su valor de exportación FOB en 51%, 43% y 10% respectivamente entre 2005 y 2010. Esto se relaciona directamente a disminuciones de la producción exportable, ya que ésta se contrajo 41% para el ganado (explicada en parte por la restricción establecida por el MIFIC de no exportar ganado bovino menor a 350 kilogramos de peso) y 48% en el caso del banano.

Del otro lado, la tasa de crecimiento anual de las importaciones promedió 8% en los 5 años antes de la aplicación del tratado y 11% en los 5 años posteriores. Aunque la estructura de las importaciones se ha mantenido, han ganado importancia los bienes de consumo y de petróleo y sus derivados, en contraste con los bienes intermedios y de capital. Las importaciones con mayor ritmo de crecimiento desde que se implementó el CAFTA-DR han sido los bienes de consumo no duraderos, principalmente los productos alimenticios, medicinas y productos farmacéuticos y otros bienes de consumo.

Sin embargo, los bienes de capital reportan la mayor variación en su ritmo de crecimiento anual (6 puntos porcentuales más). Este comportamiento ha sido promovido por la industria nacional que importa en promedio 57% de estos bienes, lo cual se relaciona con el tipo de inversión que se ha desarrollado entre 2006 y 2010, las cuales demandaron equipos y maquinarias especializadas. Además, se registran los requerimientos de la industria de alimentos, textil y cuero y química que registraron un amento de su producción entre 2009 y 2010.

La Inversión Extranjera Directa en el CAFTA-DR


A partir de 2006 la IED ha aumentado considerable y sostenidamente y para 2010 ésta se había duplicado. Su tasa de crecimiento anual promedió 21% entre 2006 y 2010, 19 puntos porcentuales más que la tasa promedio de los 5 años anteriores a la aplicación del tratado. Los sectores donde más se ha invertido son: energético (29% del total, cuya inversión en 2010 era 5.59 veces mayor a la de 2005), comunicaciones (25%) e industrial (22%). Estos ya representaban una proporción importante de la IED antes de la aplicación del acuerdo comercial (a excepción del sector energético).

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Este fenómeno, sin embargo, no ha sido principalmente promovido por la implementación del CAFTA-DR, ya que, según el Informe anual 2008 emitido por el BCN, los mayores montos de inversión (sector energético) se atrajeron en el marco del plan de reconversión de la matriz energética y del ALBA. No obstante, también aumentó la inversión en telecomunicaciones, industria química y zona franca (acuicultura, procesamiento del tabaco y de servicios-call center) que han sido promovidas por el acuerdo comercial.

¿El CAFTA-DR ha promovido el empleo?


El desempleo en Nicaragua ha aumentado (1.9 puntos porcentuales) entre 2007 y 2010, también han desmejorado las condiciones de empleo pues la tasa de formalidad disminuyó 1.1 puntos porcentuales entre 2006 y 2009. No obstante, ha aumentado la cantidad de puestos de trabajo generados por las actividades económicas en las cuales están involucrados los productos beneficiados durante los 5 años de aplicación del CAFTA-DR.

En este periodo (2006-2010) minas y canteras fue la actividad que experimentó un mayor aumento (63%) en la generación de empleo, aunque su aporte al empleo nacional solo es de 0.3% en 2010 (0.3% en 2006). Le sigue el sector agrícola que aumentó un 40% el empleo de su sector y en 2010 generaba el 31.4% del empleo total. La actividad que menos impactó en la generación de empleo fue la manufactura, que solo incrementó el 3% de puestos de trabajo, y su participación en la creación de empleo disminuyó 2.3 puntos porcentuales.

Respecto a las actividades que atrajeron la mayor parte de la IED se observa un comportamiento similar. Sobresale que el sector electricidad, gas y agua -que se puede tomar como referencia de las inversiones en proyectos energéticos- tuvo un crecimiento interanual de 112% en el empleo que genera; sin embargo en 2010 solo empleaba al 0.5% de ocupados. De igual manera, el sector transporte y comunicaciones reporta un incremento del 10% de empleos, pero solo participa en la generación del 3.8% del empleo total en 2010.

¿Ha existido entonces correspondencia entre los resultados esperados del tratado y sus resultados reales?


No se puede atribuir la dinamización de las importaciones a la aplicación del CAFTA-DR. Ya que, el origen de estas no ha variado mucho y la participación Centroamérica y Estados Unidos ha disminuido levemente, dado el sostenido aumento de las importaciones provenientes de Asia. En cambio la dinamización y ampliación de las exportaciones sí se asocia –aunque no se limita- a la implementación del CAFTA-DR.

Este beneficio ha sido influenciado por la tendencia de la demanda y oferta mundial y de los precios internacionales de los diferentes productos. Sin embargo, ha beneficiado principalmente a la gran empresa, pues los productos que sacaron ventaja son producidos por 10 grandes empresas que se ubican como mayores exportadoras y que en 2010 sumaban el 42% de la oferta exportable total, cuyo valor de exportación promedio ha aumentado en 15 puntos porcentuales entre 2006 y 2010.

Las inversiones también han aumentado en los 5 años de aplicación del tratado, pero el sector que ha atraído la mayor proporción nos se identifica con las ventajas que ofrece el CAFTA-DR, sino con políticas gubernamentales, como es el caso de la energía. Al mismo tiempo, las inversiones han generado más puestos de trabajo dentro de sus sectores económicos, pero no presentan una gran incidencia en el empleo nacional, y en algunos casos su participación disminuye. Lo mismo ocurre con el empleo generado por las actividades económicas a las que pertenecen los productos de exportación beneficiados por el tratado.

Cabe señalar, que en el contexto de la crisis financiera mundial cuando el consumo mundial disminuyó, se experimentaron períodos de alta inflación y otros de deflación con decrecimiento del producto, la economía nacional pudo sobreponerse a los efectos negativos que esta le podía generar. Si bien, todas las exportaciones disminuyeron entre 2008 y 2009 muestran una recuperación a partir de 2010, en este sentido el Tratado juega un papel importante como facilitador del comercio ya que permite la compra de bienes y servicios a precios menores para los consumidores de exportaciones mundiales, principalmente Estados Unidos.

Respecto a las inversiones y la generación de empleos, el tratado pudo tener mejores resultados, pero los capitales internacionales requerían dirigirse a mercados con mayores rendimientos. No obstante, las inversiones que se realizaron en condiciones preferentes aumentaron el empleo que contuvo en parte efectos más negativos. Por lo cual, puede esperarse que a medida que la economía mundial se recupere los resultados del acuerdo comercial sean más positivos, en este sentido los productores nacionales se deben organizar para aprovechar las ventajas del tratado y comenzar a reestructurar sus procesos productivos para mejorar su competitividad.


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